Posición del bebé y asfixia postural

¿Y cuándo es mi bebé el que elige cómo poner su cabeza?

Muchas veces nos encontramos con bebés que necesitan sentir el contacto en la cara, parece que recordasen  cuando estaban dentro de la barriga. Sigue leyendo si tu peque es de los que lo necesitan 


¿Y si es el bebé el que elige la postura?


A estas alturas ya tenemos clara cuál es la postura apropiada de un bebé dentro de un portabebés. Su cadera, sin forzar, naturalmente colocada con la abertura adecuada para su tamaño y desarrollo. Columna vertebral ligeramente redondeada, pies libres y su cabeza apoyada en tu pecho. 


Pero no, a veces no es el lateral de la cabeza lo que se apoya en tu pecho sino su nariz. Una nariz que ya de por sí es chatita, de repente se aplasta contra tu pecho y parece que hasta le cuesta respirar. 



  • Es que no gira la cabeza y parece que se va a ahogar
  • Vale, pues intenta ladearla y que la apoye en tu pecho, con la barbilla lejos de su propio pecho.
  • No quiere! Vuelve a colocarla de frente. 



Y aquí es cuando llegamos a lo que nos encontramos en el 95% de los casos. Bebés que necesitan el contacto y el olor. Que con la cara aplastada contra algo calentito están más a gusto, como cuando están tomando teta y parece que se van a ahogar, pero no. 

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¿Corremos riesgo de asfixia postural? 


Ten en cuenta que los bebés recién nacidos no tienen tono muscular, por tanto, si se llegasen a quedar dormidos con las vías respiratorias parcialmente o totalmente obstruidas, sí correría riesgo. 


Pero si esa postura la tienen cuando están despiertos o en ese proceso de quedarse dormidos, lo más que podemos hacer es vigilar y respetar su decisión en ese momento, porque por más que trates de girarle, no lo vas a conseguir. Mantén la calma, respira tú y date un paseo sin quitarle la atención de encima. Sus puños empiezan a relajarse, su cuerpo también y poco a poco ya puedes girar su cabecita y ladearla. Su oreja apoya en tu pecho y gracias a que en tu portabebés hay una tensión apropiada, su boca y nariz están totalmente despejados. No se va a curvar demasiado y puedes disfrutar de su respiración y del paseo. 

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A veces, si el portabebés no tiene la tensión suficiente, está demasiado flojo, según se van quedando dormidos se van “enroscando” al más puro estilo Bicho Bola. Es una  clara evidencia de la falta de tensión, por lo que puedes inclinarte hacia adelante sujetando con una mano su cabeza y cuando se haya separado un poquito de tu cuerpo, presionas levemente en su espalda al mismo tiempo que vuelves a erguirte. Ajusta de nuevo los tirantes hasta que veas que no se vuelve a enroscar. 


Otras veces, ocurre justo lo contrario. Echan la cabeza hacia atrás que parece que se les va a descolgar de un momento a otro. Afortunadamente está muy bien pegada (mamá, has hecho muy buen trabajo), pero puedes colocarle la mano en la nuca para sostenerle y cuando decida que ya es hora de dormir, ayúdale a poner la cabeza en su sitio. 


Si tienes la más mínima duda pregúntanos. Más vale quitarte la duda de encima que no darte el gustazo de portear por la preocupación de si lo estás haciendo bien. 


Y verás cómo disfrutas dando los mejores abrazos del mundo. 



Gracias a las familias que han prestado su imagen para las fotos de este post, sin vosotros y vosotras, no sería posible.